...Fue entonces cuando la vista se le comenzó a nublar, se sintió desfallecer, y cayó en lo más profundo de si mismo, en un lugar obscuro y vacio, lleno de telarañas viejas. Ahí en sí mismo, pero tan perdido, permaneció por horas mientras afuera el caos seguía.
Pasó mucho tiempo en este lugar, que poco a poco dejaba de ser suyo para convertirse en una pesadilla que dolía tanto como la realidad, antes de percibir unas delicadas manos de porcelana sobre su frente...
Pequeño fragmento de mi primer cuento con foma desde hace muchos años... Atardecer, Luna.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Opiniones tuyas