Alguien me vigila...
observa cada movimiento, cada paso y cada respiración...
Escucha hasta el sonido de mi sangre que corre como un pequeño arroyo casi muerto en mis venas
y percibe el tenue sonido de mis pensamientos que se delatan con cada uno de los silencios ocurrentes en este espacio...
...Y no lo puedo expulsar de aquí.
Vive como una sombra a mis espaldas.
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