Debes saber lo que me inspiras... tú, el protagonista de mis semanas y noches.
Lo sabes y no tengo que decirlo con palabras...
Si la duda en algún punto te contamina, recuerda ambos días de tarde azul oscurecida y lo negro de mis cabellos cayendo sobre tu rostro.
Yo te recuerdo durmiendo, en aquel tranquilo silencio... en el insospechado momento que creamos con nuestros benditos engaños al mundo.
El momento en que nuestras almas se unieron.
¿Quién iba a pensar que la maravilla de querer así existía?
Mi vida contigo es el real goce de la plena lentitud.
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