No te vuelvas a vestir porque la tela es fría y antinatural. Quédate así, sentada desnuda frente al espejo mientras yo te observo como si tu cuerpo fuera un lienzo. No me tienes que decir, se que para ti no estoy aquí, ni ahí, no existí si quiera. Ya sé que no merezco hacer mi retrato sobre tu cuerpo, piensas que lo arruinaría todo, tu perfección inhumana... y es cierto, tus poros no son de este mundo, y conseguir dedicarte una mirada que pueda traspasar esos espejos opacos tuyos, es imposible.
Pero por favor, no me compadezcas, sigue sumergiéndote entre las calles de tu mundo, tratando de encontrarte en tus ojos, en tu cabello, en tu diminuto y perfecto cuerpo, en tus movimientos extraños, en tu tono de voz frustrado que canta bajo las sabanas todas las noches, en tus manos, en las imágenes que pasan sobre el fondo negro de tus párpados, sobre el mundo perfecto al que solo puedes acceder en tu soledad absoluta...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Opiniones tuyas