Arrebátame las palabras románticas y alucinantes, déjame con la razón cruda. Tu me diste las primeras y me las puedes quitar cuando quieras. Deja de ser el director e inspirador de las escenas de nuestro drama, aplasta a los grillos bajo el árbol de mi puerta. Lárgate con ese rostro aburrido y derrotista y déjame vacía mirando hacia mi reflejo en tu lugar.
Me llenaré de mi hasta asquearme y nadar en mi propia mierda y miel. Me vaciare de ti hasta que no recuerde nuestra historia, hasta que te vuelvas un desconocido de raro atractivo. Hasta que tus visitas nocturnas no sean esperadas y podamos tener relaciones casuales, porque sólo así podré devorarte sin remordimientos, y sólo así podré entrar en tu pensamiento volviéndote loco sin que tener que pensar en un futuro planeado.
Deja que me vuelva una cabrona, deja que fume y beba a tu lado. Deja que mi recuerdo se manche de la imagen de tu más reciente amante. Deja que te use y luego te bote, deja que mis madrugadas y tardes con él te importen un bledo. Porque sólo pensaré en mi felicidad, porque mi felicidad será mi egoísta satisfacción.
Quieres que deje el drama y me enfoque en arreglar todo en mi vida. Quieres que siga tu ejemplo y deje de pensar en el amor que explota en lágrimas y besos. Te tengo una noticia: como hasta ahora, nos seguiremos olvidando de ser quienes fuimos, y el destino se olvidará de nuestro plan en común.
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