No te vayas, no te muevas... quedate aquí, sentado a un lado con la cabeza recargada sobre mi cuello. Quédate ahí a 30cm encima de mi rostro, sintiéndome con esa mirada que retrasa la existencia y la hace eterna.
No cubras tu alma...
Descubre cada uno de los nervios de mi cuerpo.
He concluido que una especie de amor se asoma en nuestras sonrisas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Opiniones tuyas